Producción de etanol y resistencia a los antibióticos

En EEUU, al igual que en Europa, existe una creciente preocupación sobre resistencia a los antibióticos y se está presionando para un uso más responsable de estos medicamentos, tanto en la medicina humana como animal. Pero hay una punto que aún no ha recibido tanta atención: la producción de etanol .

Recientemente representantes del sector cárnico estadounidense se han puesto en contacto con la FDA (Food and Drug Administration) para preguntar sobre cómo la alimentación del ganado con subproductos derivados de la producción de etanol puede afectar a la resistencia a antibióticos.

Muchos productores de etanol añaden de forma rutinaria antibióticos como penicilina, eritromicina, virginiamicina y tilosina, en la mezcla del maíz macerado y agua tibia para fermentar el etanol. Estos antibióticos se usan de forma preventiva para evitar que los tanques se contaminen con lactobacilos, bacterias que compiten con la levadura y disminuye la producción de etanol. De esta manera, después de la destilación, el maíz puede contener restos de antibióticos y además puede ser administrado a los animales en producción. En EEUU, alrededor del 41 por ciento del subproducto se utiliza en la producción de carne de vacuno, el 26 por ciento en los productos lácteos, 5 por ciento va a los cerdos y aves de corral, y un 22 por ciento se dirige al extranjero para la alimentación del ganado.

Sin embargo, no hay muchos datos sobre residuos de antibióticos en los granos de destilería y no está claro si el subproducto podría estar contribuyendo a la resistencia a los antibióticos. En este sentido, en 2008 y 2010, la FDA analizó 46 muestras de granos de destilería y encontró residuos de antibióticos en el 53% y el 8,7% respectivamente, encontrando niveles cercanos a las 0,5 ppm. Este estudio demostró que el uso de antibióticos en la producción de etanol aumenta la carga de los antibióticos no terapéuticos con los que se alimenta al ganado. La propia FDA reconoce que es una amenaza para la salud pública que se debería abordar.

La pregunta es si estos niveles son importantes. Un estudio del Centro de Medicina Veterinaria de la FDA, muestra que los niveles más bajos de la penicilina y virginiamicina en las muestras no contribuyen a la resistencia a los antibióticos entre bacterias Campylobacter o Enterococcus. Pero también revela que las 0,58 ppm encontradas de eritromicina pueden provocar resistencia a Enterococcus.

El Institute for Agriculture and Trade Policy (IATP) sostiene que los granos de destilería que contienen los antibióticos deben ser regulados como aditivos de alimentos y controlados por la FDA. Recomienda que la FDA prohíba la venta de antibióticos a los productores de etanol y pide a la industria del etanol que cambie voluntariamente a un uso alternativo de antimicrobianos. Según algunas estimaciones, la mitad de la industria ya lo ha hecho.

Fuente: Food Safety News (www.foodsafetynews.com)

Pedro Razquin

Pedro Razquin es Owner y CEO en ZEULAB, también es Presidente cluster biotecnología de Aragón. Desarrollando soluciones para la Seguridad Alimentaria.