Evaluación del bienestar animal mediante biomarcadores: la importancia de un parámetro objetivo.

 El bienestar animal es un tema de creciente interés. Ya casi nadie duda de que es indispensable para conseguir una producción sostenible y responder a las demandas cada vez más exigentes del consumidor. Certificar el bienestar animal se está convirtiendo en una necesidad para ser competitivo en el mercado.

Definir el bienestar animal no es a priori una cuestión sencilla, pero desde luego es lo primero que  necesitamos si queremos evaluarlo. De acuerdo con la OIE el bienestar animal define “el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere”. Para garantizar el bienestar animal debe cumplirse lo que conocemos como Principio de las Cinco Libertades: un animal se encuentra en un estado satisfactorio de bienestar cuando está: libre de hambre y sed, libre de temor y angustia, libre de incomodidad (entorno inadecuado), libre de dolor, lesiones y enfermedad, libre para manifestar un comportamiento natural.

La medida del bienestar animal mediante la observación visual

La evaluación del bienestar animal debe basarse en indicadores, idealmente del propio animal. La comunidad científica ha trabajado en el desarrollo de procedimientos estandarizados con los que determinar el grado de  bienestar animal en las granjas. Quizá el mayor exponente de estos esfuerzos es el proyecto Welfare Quality, en el que participaron 40 instituciones de países Europeos y cuatro de Latinoamerica, y que desarrolló protocolos para ganado porcino, vacuno y pollo/gallinas ponedoras. Mediante estos programas la evaluación del bienestar se realiza a través de la observación de los animales para determinar incidencia de enfermedades, lesiones, o comportamientos que indican estados de bienestar inadecuados, aunque en algunos casos las determinaciones se realizan de forma indirecta comprobando si las instalaciones cumplen criterios de bienestar previamente establecidos.  Estos protocolos sientan una base muy importante para determinar el bienestar en las granjas, sin embargo, pueden presentar algunas dificultades a la hora de implementarlos en la práctica, que los propios científicos reconocen en sus estudios. Una de las más importantes es la subjetividad que conlleva la evaluación, al basarse en la observación de los animales. Aunque el entrenamiento del auditor es básico para reducir la subjetividad, la realidad es que realizar estas medidas en las condiciones de una granja no es sencillo, y hay estudios que muestran diferencias significativas entre evaluadores.

La alternativa de los biomarcadores cuantitativos de bienestar animal.

Los biomarcadores son moléculas que podemos medir en fluidos biológicos, principalmente la sangre, y que cambian de concentración cuando el animal ve comprometido su bienestar. La principal ventaja de los biomarcadores es que eliminan la subjetividad del observador al poderse determinar mediante una prueba analítica.

Cuando el animal se enfrenta a situaciones que alteran su equilibrio (malestar, enfermedades, heridas) reacciona con una serie de mecanismos fisiológicos que se conocen como respuesta inflamatoria o respuesta de fase aguda. En estas circunstancias la concentración de una serie de proteínas del suero sanguíneo se eleva. A estas proteínas se les denomina proteínas de fase aguda (PFA) y son interesantes biomarcadores de salud y bienestar animal.

Beneficios de las PFAs como marcadores de bienestar

Las PFA presentan numerosas ventajas como biomarcadores de bienestar animal:

  • Se elevan en todo tipo de situaciones que afectan al bienestar animal. Son por tanto una medida global de salud y bienestar.
  • Son un indicador basado en el animal y objetivo, puesto que al determinarse mediante una analítica no depende del observador.
  • Presentan una amplia respuesta y baja variabilidad en el estado basal, lo que hace que sean un marcador sensible. Son además proporcionales al grado de estrés.
  • La toma de muestra no afecta a sus niveles, como puede ocurrir con otros marcadores como el cortisol, y solo aumentan con el estrés negativo (distrés)
  • Correlacionan con pérdidas en los rendimientos productivos, por lo que son una medida de la eficiencia de la explotación
  • Son un parámetro estable y fácil de determinar a un coste asumible.

 

Medida de estos biomarcadores

La concentración de estos biomarcadores se determina en el laboratorio mediante métodos inmunoquímicos como el ELISA o la inmunoturbidimetría a partir de muestras de suero sanguíneo.

Acuvet Biotech ha desarrollado nuevas metodologías para el análisis de PFA en ganado porcino y bovino que permiten cuantificar estos biomarcadores de forma completamente automática. Con estos sistemas el análisis se simplifica significativamente, se reduce la variabilidad debida al analista, el coste se reduce y los resultados son muy reproducibles, cuestiones importantes a la hora de establecer un programa de evaluación del bienestar animal.

Conclusiones

Incluir medidas objetivas, que puedan estandarizarse con facilidad y que reflejen cambios en el estado interno del animal asociados a la falta de bienestar contribuye a una evaluación rigurosa del mismo. Además, la monitorización periódica de estos biomarcadores en la granja con la ayuda del veterinario detecta de forma temprana las enfermedades y contribuye a mejorar los rendimientos productivos.

Dr. Matilde Piñeiro

R&D Manager en Acuvet Biotech. Experta en Bienestar Animal.