Métodos de control de quinolonas en leche

Las quinolonas son un grupo de compuestos antimicrobianos que tienen una amplia utilización en terapéutica humana y veterinaria. Sin embargo, debido al aumento creciente de bacterias resistentes a esta familia de moléculas, además de su importancia crítica en medicina humana, han sido incluidas en la categoría B para un uso responsable y prudente en animales. Esto quiere decir que su uso debería restringirse para reducir el riesgo a la salud pública. Solo se debería considerar su utilización cuando no existen antibióticos clínicamente efectivos en las categorías C y D y exclusivamente tras un ensayo de sensibilidad antimicrobiana tal como describíamos en un artículo anterior.

Cuando consultamos la base de datos CIMAVET de la Agencia Española del Medicamentos y Productos Sanitarios podemos ver que un 16% de todos los medicamentos antimicrobianos autorizados para uso en ganado bovino contienen en su composición alguna molécula de la familia de las quinolonas. Este porcentaje solo es superado por la familia de los beta-lactámicos (penicilinas y cefalosporinas) que en conjunto suponen un 22% y por las tetraciclinas con 20%. Aunque la utilización de las quinolonas se dirige principalmente a otros tratamientos no relacionadas con las mastitis su transferencia a la leche es posible y debería ser controlada.

Actualmente, el sector lácteo español tiene implantado un sistema de control de antibióticos en la leche a dos niveles. Por un lado, los laboratorios Interprofesionales Lecheros realizan diariamente tests microbiológicos para el control de la calidad de la leche de las explotaciones. Estos ensayos, como el test Eclipse, son de amplio espectro de detección y están basados en la inhibición de la bacteria Geobacillus stearothermophilus.  Por otro lado, la industria realiza un análisis antes de la descarga en la planta con tests rápidos para la detección de antibióticos de las familias de los beta-lactámicos y tetraciclinas (Ref. Real Decreto 1728/2007 – letra Q). Sin embargo, los test microbiológicos presentan una baja sensibilidad frente a las quinolonas no alcanzando los niveles requeridos por la legislación europea y los test rápidos utilizados en el control rutinario son muy selectivos y por lo tanto no detectan la familia de las quinolonas.

Por todo ello, se hace necesario introducir herramientas que permitan detectar las quinolonas en leche dentro del sistema actual de cribado. Entre los métodos disponibles podemos encontrar diferentes características en cada uno de ellos:

  • Los tests rápidos, como QuinoScan, son sencillos, rápidos, sensibles, y por tanto de fácil aplicación por la industria dentro de su rutina de control en la recepción de leche.
  • Los tests microbiológicos, como Equinox (hipervínculo, Cristian), están basados en la inhibición del crecimiento de Coli. Equinox funciona de forma análoga al método utilizado para el cribado de quinolonas en el control oficial, pero mediante un procedimiento muy sencillo. Estos ensayos son indicados para realizar en laboratorios de microbiología.
  • Los tests ELISA son más laboriosos y complejos metodológicamente, pero permiten cuantificar el nivel de quinolonas en leche y son automatizables.

En la siguiente tabla se resumen a modo de comparación las prestaciones generales de los 3 métodos:

Luis Mata

Director Técnico en ZEULAB. Especialista en seguridad alimentaria.